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“Sado light”: ¿la última moda sexual?

Actualizado: sep 10

La sociedad viene desde hace años creciendo en temáticas de sexualidad, cada vez con menos tabúes y prejuicios «Menos mal». En la juguetería erótica hubo un avance vertiginoso. Las mujeres se dieron ese permiso para jugar, sin sentir que un “toy” es algo “para la otra” o que se usa “por necesidad o falta de algo”. Se abrieron a un mundo nuevo que les permitió animarse a más.

El boom de la literatura erótica, encabezado por la trilogía “50 sombras de Grey”, irrumpió en un excelente momento social: con una mujer abierta al cambio y ya madura en la incorporación de artículos eróticos. Es muy interesante lo que sucedió, ya que el mundo sado siempre fue rotulado como algo oscuro y extraño. Pero, a partir de estas lecturas, muchas mujeres se sacaron ese preconcepto y decidieron investigar un poco este camino repleto de nuevas sensaciones.


Consiste en sumar a nuestras relaciones, varios objetos que nos permiten jugar un poco más, ir más allá, pero con cierto glamour, con excelencia en la elección de sus telas y sus combinaciones. No incluye nada que nos moleste ni nos prive la posibilidad de dejar de jugar cuando lo deseemos, ya que estos objetos no tienen llaves (en el caso de las esposas), ni ajustan demasiado.


En el mercado existen distintas líneas de productos que combinan látigos con esposas, antifaces, bandanas, tangas, ligas y pezoneras. En algunos casos vienen con vedetinas en lycra engomada y tachas de bronce, para sentirse un poco más “hard”. También hay distintos estilos: Chanel, indie, animal pink, vintage, reptil… Casi como un desfile, pero en tu cama.


Puedes usar también tapones anales, consoladores, vibradores, bolas y balas para calentar aún más esta sesión.


Recuerda, la depilación de la zona del pubis y la limpieza del área sexual y anal son muy importantes. Un buen baño juntos será un buen preludio para esto.


¿El juego? Te dejamos algunos consejos:


Seguro, sensato y consensuado


Demás está decirte que el BDSM debe basarse en estas tres condiciones básicas, ya que la decisión de participar debe estar plenamente consensuada en la pareja, teniendo en claro que esta es una fantasía sexual y se ha hecho para que sea disfrutada por ambos.


Es recomendable usar una palabra de seguridad para que cuando la persona la mencione pueda entenderse que se está excediendo en los límites permitidos. También es usada por la parte sumisa para indicar de forma rápida que el grado, las circunstancias o la actividad que se está desarrollando no es de su gusto y que se desea parar”.

 

Conviene recordar siempre, cuando hablamos de prácticas BDSM, que las relaciones se producen con un acuerdo libre, pleno e informado. 


Antifaz y bandana


Son un paso obligado y fundamental. La adrenalina que brinda el hecho de no poder ver despierta el deseo de lo que está por venir. Puedes elegir el diseño que más te guste: hay, por ejemplo, bandanas que te permiten ver al otro a través de pequeños agujeritos. Véndalo a él o pídele que te vende, para sumergirte tu también en las primeras sensaciones. ¡Lo ideal sería probar ambas cosas a la vez! Cuando tu hombre esté vendado, recuerda que cada juego que le hagas va a sentirlo mucho más profundo, así que empieza despacio y poco a poco ves subiendo la temperatura.


 Látigo.

La primera vez que alguien agarra un látigo sucede lo mismo: piensa solo en las nalgadas fuertes. Y es que nos da cierta emoción esta fantasía de dominar al otro, esta especie de “poder” que nos confiere el objeto. Te sugerimos que pruebes de otra forma y alternes lo fuerte con lo suave. ¿Cómo empezar?


Primero, besa, lame y también acaricia con tu mano la zona de sus nalgas durante un buen rato para que se relaje. Luego podrás comenzar a usar los flecos del látigo como si fueran cintas que recorren todo su cuerpo. Cuando menos lo espere, puedes darle un suave golpe. Recuerda que no se trata sólo del golpe, sino más bien del juego. Si elegiste los que tienen flecos de antílope, tendrán un efecto suave. Si quieres animarte a un poco más, elige los que tienen flecos de cuero trenzado. Repite esta acción varias veces y logra así un ritmo. Alterna con las caricias y trata, en lo posible, de ir de menos a más.


Esposas. El juego con las esposas te va a permitir quitarle la posibilidad de hacer. Si vas a esposarlo a él, tienes que aprovechar que la naturaleza masculina es extremadamente visual. Con lo cual, una vez esposado, juega con tu cuerpo, tu mirada, tu actitud y su deseo que irá incrementándose cuando pasen los segundos. Para este momento tan visual elige un buen diseño de lencería y suma otros productos: velas, aceites, fragancias… Él estará esposado, así que sólo sentirá tus acciones. En todos los casos, suma palabras, susurros y besos. Conviértete en una mezcla de ángel y demonio, dulce con salvaje, y libera tu imaginación. Todo vale si hay un acuerdo entre los dos.


Autor: Nacho


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